La historia de asesinatos y muertes sospechosas relacionadas al poder político es parte de la historia del mundo, desde el asesinato de César en Roma hasta la muerte de Manuel Pardo y Lavalle en el Perú, el asesinato ha sido utilizado como una herramienta por el poder político y económico en las sombras, para deshacerse de competidores, juzgadores o testigos que pudieran delatar sus delitos, poner en riesgo su libertad y la continuidad de sus negocios.
Homicidios como el de Alberto Nissman y Fabián Gutiérrez en Argentina o los jueces Falcone y Borsellino en Italia, e inclusivo la muerte de JFK en USA, nos muestra, la impunidad con la que puede actuar el crimen organizado para deshacerse de personas incomodas y enviar un mensaje de silencio a todo aquel que piense enfrentarlos.
Los hechos nos dicen que el Perú está pasando de la corrupción y la extorsión al homicidio por encargo, siendo el caso de Andrea Vidal Gómez y la conveniente muerte de Nilo Burga Malca, dos muertes que podrían encajar en este concepto; al tratarse de personas relacionadas a casos vinculados al más alto nivel del poder político, la hipótesis de que alguien muy asustado, con poder y sin escrúpulos decidió acallarlos para evitar investigaciones y seguir en el poder es perfectamente plausible, lo cierto es que una investigación neutral y profesional debe actuar rápidamente y capturar a los responsables.
Sin embargo, preocupa que estas investigaciones se deban realizar en momentos que el sistema de justicia está cuestionado y la policía pierde capacidad de investigación operativa, al trasladar oficiales operativos a unidades administrativas y ascender sorpresivamente a amigos del régimen, ¿existe de verdad interés de investigar?, las próximas acciones nos irán aclarando las opciones.
La situación es grave, porque si este escenario fuera cierto, que sucederá en las próximas elecciones presidenciales, cuando el poder corrupto y oculto se sienta amenazado por candidatos limpios que de verdad quieran investigar la corrupción, ¿llegaremos al asesinato de candidatos?, ¿llegaremos a los mismos niveles de violencia política que sucede en México?, todo es posible.
Los escenarios son diversos, pero aun en el peor escenario, no debemos desmayar en investigar, denunciar y exigir la verdad, no podemos dejar en manos de corruptos y asesinos el destino del país.
No tengamos miedo.
