La caída del gobierno de Pedro Castillo podría significar la llegada al poder de alguien igual o peor que él, sino se muestran nuevos líderes.
Cumplidos los 201 años de independencia, podemos afirmar que nos encontramos en estado crítico; no solo por la acumulación de sólidas pruebas indiciarias de corrupción en contra del gobierno de Pedro Castillo; sino principalmente, por el desinterés que gran parte de nuestra sociedad tiene respecto del sistema administrativo, judicial y político vigente.
Este desinterés se explica en la invisibilidad que gran parte de nuestra sociedad ha tenido, respecto a las decisiones políticas y beneficios del desarrollo, a lo largo de nuestra historia; proceso que nos legó informalidad económica, corrupción y un débil sistema de justicia. De ahí el porqué, ese desinterés, es aprovechado fácilmente por el populismo político para exigir el cambio del modelo que denomina de “derecha”.
Describimos esta situación; porque en la coyuntura actual, en que se espera la caída del gobierno de Castillo por evidentes acusaciones de corrupción, pareciera que dichos argumentos no concitan el interés mayoritario de la población; tal vez, porque consideran que son más de lo mismo, y que dichas acusaciones provienen del sistema que justamente desean cambiar; por ello, en caso se diera dicho desenlace, no significa el fin de la búsqueda del cambio; por el contrario, el mismo se expresará en las nuevas elecciones, a través de un líder que podrá venir del populismo más extremo o no.
De ahí, la tarea urgente de los espacios sociales ajenos al populismo, de mostrar a los nuevos líderes que articulen el discurso político técnico ofreciendo de forma concreta y real, el cambio esperado, el cual opinamos debe basarse en los siguientes pilares.
- Justicia para defender al ciudadano. El delincuente es un enemigo de la sociedad y debe ser sancionado rápida y drásticamente; nadie debe estar por encima de la Ley, el presidente de la República y los congresistas no deben ser intocables.
- Transparencia para luchar contra la corrupción y controlar el ejercicio del poder. La corrupción está donde se ejecutan los presupuestos públicos, por ello, modificar la ley de contrataciones para hacer los procesos más transparentes y ágiles, es urgente; agregando que la colusión para robar los dineros públicos debe considerarse como el delito más grave.
- Economía para atender las necesidades individuales del ciudadano. Los presupuestos públicos deben ejecutarse en función a su impacto directo y real y no al gasto; la formación de negocios y puestos de trabajo sostenible se dará mediante la recuperación de la confianza y promoción de la inversión; y la redistribución inteligente de los beneficios del desarrollo directamente a la población beneficiada es una obligación del Estado.
- Gestión para dinamizar los servicios públicos. La formación rápida de equipos de alto rendimiento para dinamizar la administración pública, es clave para superar el estado de desaliento e incompetencia en que ha caído la administración pública, lo que afecta la capacidad de brindar servicios públicos a favor del ciudadano.
Es importante señalar que este discurso deberá priorizar la implementación del mismo en el corto plazo, para atender rápidamente las necesidades del ciudadano.
Si los sectores no populistas no muestran de una vez a los líderes que conducirán el discurso y acción política, estaremos colocando el futuro electoral en bandeja de plata, a un nuevo líder populista que podrá hablar y actuar de mejor manera que el actual presidente, pero cuyo pensamiento político económico puede ser igual o peor que el representado por Castillo, lo que comprometerá de forma definitiva el presente y futuro del país.
Por ello, lo peor puede estar por venir.

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