La triste noticia del fallecimiento de cuatro efectivos militares en el VRAEM, en un enfrentamiento con una columna terrorista, en el distrito de Putis, Ayacucho; nos retorna nuevamente a una realidad que nos recuerda que la alianza entre el narcotráfico y el terrorismo sigue viva en esta agreste zona geográfica del Perú.
La gravedad de esta situación se comprueba rápidamente, cuando revisamos los datos del reporte de monitoreo de cultivos de coca al 2022, elaborado por DEVIDA, donde se aprecia que en la zona existen 35 709 hectáreas de superficie cultivada de hoja de coca, lo que implica un crecimiento promedio de 10% anual en la siembra de este producto durante los últimos cinco años.
Si a esto agregamos el crecimiento vertiginoso de la siembre de hoja de coca en zonas como Aguaytía, Callería, Bajo Amazonas y la aparición de nuevas zonas de cultivo en los últimos dos años en Madre de Dios, Amazonas y el Bajo Huallaga, entenderemos el porqué, el Perú se ubica como el segundo productor de la hoja de coca a nivel mundial con 95 008 hectáreas a finales del año 2022, conforme lo señala el Informe Mundial Sobre las Drogas 2023.

Este indicador demuestra de forma evidente la ineficiencia de entidades públicas como PCM, MINDEF, MININTER y DEVIDA en cumplir su misión durante los últimos años; ya que en el año 2017 en el Perú había 49,900 hectáreas.
Al ser el crecimiento del narcotráfico en el Perú un hecho comprobado, debemos poner atención en los delitos conexos que promueve; tales como, la tala ilegal, la minería ilegal, el tráfico de vida silvestre, el desplazamiento de los pueblos indígenas, el envenenamiento de las aguas con mercurio, las bandas de narcotráfico y los grupos armados; a lo que debemos agregar la penetración de la economía del narco en la política; a través del asesinato de candidatos presidenciales y el financiamiento de campañas políticas; lo que transforma este ilícito de un delito común a una amenaza para la seguridad y la defensa nacional.
Por ello, llama profundamente la atención, que el Ministerio de Defensa priorice en sus redes sociales, promocionar la participación del ministro del sector en la reunión del grupo de trabajo de prevención del fenómeno del niño, tarea que muy bien puede cumplir el jefe de INDECI, a pronunciarse oportunamente por la muerte de nuestros efectivos militares; también en gestión pública, los gestos son importantes.

No cabe duda, que lucha contra el terrorismo y el narcotráfico es una prioridad para el país, pero debe entenderse que la tarea no es únicamente militar y policial; requiere profundizar la estrategia de desarrollo alternativo, la construcción de carreteras, la apertura de mercados para los nuevos productos, educación, salud; es decir, fortalecer la presencia del Estado en estas zonas del país.
La falta de liderazgo también contribuye a la escalada de violencia que vive el país.
¡Acción ya!
